Hervía mis patatas y las metía directas al horno: un cocinero me enseñó que el paso que faltaba dura diez segundos en el colador
Durante años cometemos el mismo error al preparar patatas asadas: hervirlas, escurrirlas y meterlas directamente al horno. Un simple gesto de diez segundos en el colador —sacudirlas con energía— es lo que separa una patata dorada mediocre de una con esa costra crujiente que todos buscamos.