El error que cometemos todos con el ajo: cómo un cocinero me enseñó a no quemarlo en el sofrito
Durante años asumí el olor a ajo quemado como inevitable. Hasta que un cocinero me mostró que el problema no era el ingrediente, sino el momento exacto en que lo añadía. Tres minutos de diferencia separan un sofrito perfecto de uno arruinado por la prisa.