El gesto que transformó mi salmorejo: cómo el aceite en hilo cambió el color y la textura de mi crema
Durante años cometí el mismo error al preparar salmorejo: echar el aceite de golpe, sin paciencia. El día que una vecina cordobesa me señaló el problema, descubrí que todo giraba en torno a un gesto aparentemente insignificante: incorporar el aceite en hilo fino mientras la batidora trabaja. El resultado es una emulsión perfecta, un color vibrante y esa textura de mousse que caracteriza al auténtico salmorejo de taberna.