Espolvoreé bicarbonato por todo el somier cada noche durante un mes solo por no llamar a nadie: el día que despegué la costura del colchón, entendí lo que aquel polvo de 3 € nunca había tocado
Durante un mes espolvoreé bicarbonato cada noche convencida de resolver el problema, hasta que descubrí dónde vivían realmente las chinches. Una lección sobre la diferencia entre sentirse productivo y resolver de verdad.