Nos empeñamos todos en acostarnos más temprano, cuando es esa décima de grado que el cuerpo ya no baja la que nos mantiene en vela
No es la hora de acostarse la que determina si dormirás, sino la temperatura de tu cuerpo. Esa mínima caída térmica que muchos ignoran es el verdadero interruptor del sueño profundo, y cuando no sucede, ni toda la disciplina del mundo te mantendrá fuera de la cama.