Volví a alisar la grasa de mi tarrina de rillettes para conservarla mejor: al cuarto día entendí lo que había seguido creciendo a 4 °C
Creemos que alisar la grasa de las rillettes las protege indefinidamente, pero esta práctica tradicional oculta un riesgo invisible: la listeria monocytogenes crece silenciosamente a baja temperatura sin alterar el sabor ni el olor. Al cuarto día de abrir el tarro, esa bacteria potencialmente mortal ya está multiplicándose bajo una superficie que parece perfectamente segura.