El secreto del ajoblanco perfecto: por qué tus almendras sin escaldar sabotean tu receta
Durante años aceptaste ese regusto amargo en tu ajoblanco como parte de la receta. Un solo cambio en el proceso de preparación revela que el culpable ha estado ahí desde el principio: las almendras sin escaldar liberan taninos que arruinan el sabor. Aquí está el protocolo que te faltaba.