Cambié todas las ventanas de casa solo para no oír la calle: el primer agosto entendí la cifra que nadie me había señalado en el presupuesto

Cambié todas las ventanas de casa solo para no oír la calle: el primer agosto entendí la cifra que nadie me había señalado...

Un madrileño descubre en agosto que el verdadero coste del silencio va mucho más allá del presupuesto inicial. Entre vidrios laminados, decibelios y letra pequeña, la diferencia entre una ventana estándar y una acústica puede duplicar la inversión.