Yo me inyectaba esos péptidos comprados por internet pensando que eran casi una vitamina: resulta que lo que decide el riesgo está escrito en tres palabras de la etiqueta
Esos viales que llegan envueltos en plástico de burbujas con una etiqueta discreta esconden una verdad incómoda: tres palabras en inglés no son un detalle burocrático, sino la frontera entre un suplemento y una apuesta sin red. Sin control regulatorio, nadie certifica qué hay realmente dentro.