Frotaba el ajo sobre el pan antes de meterlo en la tostadora para que cogiera más sabor: un panadero me enseñó que el diente ni siquiera llegaba a la miga
Durante años hemos frotado ajo sobre pan crudo antes de tostarlo, convencidos de intensificar el sabor. Pero la química y la temperatura revelan un error ancestral: el ajo apenas penetra la miga, y el calor destruye sus compuestos antes de desarrollarse.