Mi padre bajaba cada tarde al bar solo a tomar un café: me reí de él durante años antes de entender por qué tenía razón
Durante años me burlé del ritual diario de mi padre: bajar al bar a las seis a tomar un café solo. Hoy comprendo que ese acto aparentemente mundano era una vacuna contra la soledad, el tipo de conexión que mi generación ha olvidado reemplazando con pantallas.