Guardaba mis tomates en la nevera para que duraran más: cuando entendí lo que el frío les hacía por dentro, comprendí por qué ya no sabían a nada
Durante años guardamos tomates en la nevera creyendo que los conservábamos mejor. Pero la ciencia ha revelado que el frío desactiva genes críticos responsables del sabor, y algunos nunca se recuperan. Un mecanismo molecular tan sorprendente como irreversible que explica por qué los tomates de supermercado saben a cartón.