Abres el cajón de la cocina y ahí está: el rollo de film transparente, ese plástico pegajoso que promete conservarlo todo y que acaba más enredado en tus dedos que sobre el bol. Pues bien, cada vez más cocineros profesionales lo han retirado de sus estaciones de trabajo. No es una excentricidad ecológica ni una moda pasajera. Es una decisión respaldada por sentido práctico, salud y, sí, también por el planeta.
La alternativa que han adoptado probablemente ya está en tu casa. O, como mínimo, llevas meses viendo en tiendas sin prestarle demasiada atención.
Lo esencial
- El film transparente genera microplásticos que invaden nuestro organismo y tardan siglos en degradarse
- Las telas enceradas con cera de abeja o vegetal son reutilizables, duran años y cuestan entre 5 y 15 euros
- Los chefs ya dominan técnicas sin plástico que resultan más simples de lo que imaginas
El problema que nadie menciona al cortar ese trozo de film
El papel film, también conocido como rollo transparente, es uno de los elementos más usados en la cocina para conservar alimentos, pero su principal problema es que solo tiene un uso: se utiliza una vez y se desecha, generando enormes cantidades de residuos. Hasta aquí, nada nuevo. Lo que muchos no saben es lo que ocurre antes de que llegue al cubo de basura.
Cuando llega a los vertederos, puede tardar cientos de años en descomponerse. Durante ese proceso, y especialmente al exponerse a la luz solar, se fragmenta en partículas cada vez más pequeñas, alimentando la crisis de los microplásticos. Estas diminutas partículas ya han invadido todos los rincones del planeta, desde las fosas oceánicas más profundas hasta el aire que respiramos.
Y el asunto no se queda fuera de casa. Durante el envasado, el almacenamiento y el uso cotidiano, los materiales plásticos pueden liberar partículas microscópicas que terminan en el producto final. Muchos utensilios de consumo diario, como envoltorios y recipientes, fabricados con plásticos que al degradarse pueden desprender partículas que ingresan a nuestro organismo. Aunque aún no se conocen con precisión los efectos crónicos de la exposición continuada, la acumulación de estas partículas en el organismo plantea interrogantes sobre su influencia en sistemas como el endocrino, inmunológico y digestivo.
Dicho esto, lo sorprendente no es que el film genere dudas. Lo sorprendente es que hayamos tardado tanto en buscarle sustituto.
La tela encerada: lo que llevan usando las cocinas profesionales
La alternativa al papel film son las telas enceradas para alimentos, una opción sostenible y apta para todos los bolsillos. Se trata de telas de algodón 100% con un recubrimiento de cera, que puede ser de abeja o de origen vegetal, y otros aceites, que hacen que se adhieran a los alimentos exactamente igual que el papel film, con la diferencia de que, tras su uso, pueden lavarse con agua fría y jabón y volver a utilizarse.
El mecanismo es casi primitivo en su elegancia. Gracias a esa combinación de materiales, adquieren una textura flexible que se adapta a distintas superficies mediante el calor de las manos. Basta con sostener la tela unos segundos entre los dedos para que se moldee sobre cualquier bol, media fruta o recipiente. Al enfriarse, queda fija. Sin ruido, sin peleas con el rollo, sin el extremo que no encuentras nunca.
Los envoltorios de cera vegana, por ejemplo, son una opción ecológica y versátil para envolver frutas, verduras, pan o cubrir recipientes. Están fabricados con algodón orgánico y recubiertos con una mezcla de ceras vegetales, aceites naturales y resina de árbol, lo que les da flexibilidad y capacidad de adherencia. Algunos modelos disponibles en España llevan algodón ecológico certificado GOTS/OEKO-TEX Standard 100, cera de abeja, aceite de coco y resina de pino: todos ingredientes ecológicos.
Una advertencia práctica, porque todo tiene su límite: nunca deben usarse para preservar carne. El papel encerado no puede lavarse con agua caliente, por lo que no conviene usarlo en contacto directo con carne cruda. Para lavarlo, se usa agua fría o templada y un detergente suave.
¿Cuánto duran y qué cuestan realmente?
Aquí viene la parte que más sorprende a quien se acerca por primera vez a estas telas. Su precio varía en función del tamaño y los materiales, pero está entre los 5 y los 15 euros y, al tratarse de un producto reutilizable, resulta bastante económico a largo plazo. Comparado con la compra recurrente de rollos de plástico, la diferencia es notable después de unos pocos meses.
El encerado dura en torno a un año, pero pasado ese tiempo se puede volver a encerar la tela en casa, lo que permite usarla todo el tiempo que se quiera, ahorrando dinero y reduciendo los residuos generados en la conservación de alimentos. El resultado. Casi demasiado lógico.
Al tratarse de un producto que se puede usar tantas veces como se desee, se puede personalizar eligiendo tanto los estampados como los tamaños. Este detalle no es menor: en una cocina doméstica, tener varias telas de colores o estampados distintos facilita identificar qué cubre cada cosa en la nevera, algo que el film transparente nunca pudo ofrecer con gracia.
Otras opciones que ya tienes (o puedes tener) en casa
Las telas enceradas son la estrella del cambio, pero no están solas. El silicone de calidad alimentaria, flexible y resistente al calor, sirve para couvercles stretch reutilizables y moules. Sustituye el film pero su impacto ambiental y durabilidad dependen de la calidad; conviene elegir silicona certificada para uso alimentario.
Los botes de cristal han vuelto con fuerza. Para recalentar, se prefieren boles en vidrio o platos de cerámica. En cocción, se usan sartenes de inox, hierro o cerámica en lugar de contenedores plásticos. Para el microondas, se puede colocar un plato de vidrio como tapa en lugar de film plástico. Un plato sobre otro plato. La solución más vieja del mundo, redescubierta.
Los tejidos impregnados con cera de abeja o cera vegetal reemplazan perfectamente el film elástico para cubrir boles y envolver sándwiches. Lavables y compostables al final de su vida útil, según el recubrimiento, son una alternativa ecológica y práctica.
Hay algo que los chefs profesionales llevan tiempo sabiendo y que en los hogares españoles está tardando más en calar: la cocina sin plástico no es más complicada. Es simplemente diferente, y en muchos casos, más sencilla. La pregunta que queda en el aire es otra: ¿cuánto tiempo más va a seguir ese rollo de film ocupando el cajón más caótico de tu cocina?
Sources : eleconomista.es | llamamelolagastrobar.es