El error que cometes al salar el pollo: por qué la piel nunca te queda crujiente

El error que cometes al salar el pollo: por qué la piel nunca te queda crujiente

Salar el pollo parece simple, pero el momento en que lo haces determina si conseguirás esa piel dorada y crujiente o acabarás con un resultado grasoso y blando. La ciencia detrás de este error común revela que debes hacerlo horas antes, no minutos.